lunes, 14 de septiembre de 2009

DOS POEMAS DE DESASOSIEGO


DEJA TE DESVISTO

Ven, deja te desvisto,
Deja te quito las pieles de venado,
Los largos vestidos de seda
Y los elegantes ropajes
Con los que te envestí.

Desconozco tu hombro pequeño
Que cabe perfecto en la copa de mi mano;
El filo de tu cuerpo es territorio inexplorado
Donde puedo acomodar el codo apenas flexionando.
Estiro los dedos sobre tu última curvatura,
Las yemas huyendo a la madriguera
Que hay bajo las telas que diseñé para ti.

Tu esqueleto y el mío
Logré adaptar para un baile
Que sólo existió en los sueños de mis poros
Y en los pasos del sudor por mi cabeza.
Tus pies galoparon por mi sangre
Pero nunca de par en par,
Junto a los míos,
Que quedaron tristes describiendo
Círculos en la oscuridad confrontante.

Espera, deja disculparme
Por soñarte despierto
Y por conocerte sin conocerte;
Por construirte con tontas palabras
Que se derrumbaron como Babel
Por haberte edificado alta.

Ven, deja te desvisto,
Deja te quito lo que puse sobre ti:
Ropas, pieles, sonidos ensordecedores,
Tejidos y bordados de desesperación
Por encontrar y ser encontrado.
Perdón, deja te desvisto,
Camina lentamente desnuda
Hacia donde sea que vayas.
Aquí me quedaré,
Con todo esto en las manos.
Ya veré lo qué hacer.
Deja te desvisto
Y yo como tú
Fingiré que nada ha sucedido.


MOMENTUM SILVIAE


Ya entendí:
Te gusta asaltarme a estas horas,
Cuando más vulnerable soy.
Te gusta hacerme sudar
Y soplar sobre la superficie de mi piel
Abrasada por el calor,
Sentir ese tacto un tanto pegajoso.

Poetas se pasean por aquí,
Malditos algunos con sus notas
Que se deslizan líquidas
Por las curvas de mi oreja
Y gotean sobre el tejido cerebral
Evaporando pensamientos,
Condensando y saturando,
Haciéndolos llover breves,
Gustosos y descalzos
Para apenas sumergir los tobillos
En los charcos de locura tranquila.

Ya entendí:
Te gustan mis náuseas inventadas
Y el deslizamiento de mi cráneo
Torciendo el cuello acariciando
La longitud de mis clavículas.
Te extasía llevarme a tientas
Por las rutas de mi habitación
Hasta la cama que espera paciente
Con las sábanas deshechas.

Disfrutas de mi cara
Perdida sin saber dónde ver;
Se te ocurre abusar de mis movimientos
Que a cada momento existen menos
Y que agotados por cansancios extraños
Se desintegran sobre el contacto seductor
Y anestesiante de las sábanas nocturnas
En que se untan mis sueños y mueren
Cada una de las noches.

Deja de fingir
Que no soportas la levedad de mis huesos
Que oponen nula resistencia a desplomarse
En el espacio asignado que poseo
Para volverme polvo diariamente;
Se que te invade mi locura,
En algún lado tiene que parar
Y hoy no será sobre mi almohada.
Anda,
Te invito a llevártela en un frasco,
Pero primero y por favor
Acurrúcame en las telas redentoras.


Septiembre 09. Mx.
AKS

No hay comentarios.:

Publicar un comentario