lunes, 9 de noviembre de 2009

LOS PREVERSOS

Hay cierta poesía propia a la que no había dado acceso con anterioridad. Hablo específicamente de los PREVERSOS. Estos, son un conjunto de pequeños poemas, de versificaciones que son generalmente cortas.
Los PREVERSOS son para mi un medio poético de introducción al ejercicio mental que puede hacerse al leer poesía, o inclusive al escribirla. Intento explorar las asociaciones simbólicas más profundas para expresarlas y tomarlas como prueba del nivel tan hondo y complejo con el que funciona la psique de los seres humanos; usar ese nivel de subjetividad como una herramienta para escarbar el material que cada uno de nosotros carga sobre sus hombros y que nos define en nuestras cuestiones, pensamientos y acciones diarias.
Lo que caracteriza a los PREVERSOS es que todos son evocaciones directas, a veces crudas o en primera vista ilógicas, pero que su longitud corta hace de su lectura una experiencia intensa y en algunos casos perturbadora.
Los PREVERSOS en su mayoría intentan tocar las intranquilidades que generan las necesidades humanas que tenemos, el desasosiego que existe por no satisfacerlas. Estos fenómenos son la viva muestra de que estamos vivos y pensantes de manera constante.

Muchas veces no hay que tratar de entenderlos, sino de simplemente dejar que sus palabras hagan su trabajo desencadenando en nuestros cerebros imágenes, palabras, objetos para pasar al siguiente preverso. Cada uno toca un nivel propio de profundidad y simbolismo. Cada uno genera una reacción totalmente diferente en la persona que los ingiere.
Incluyo algunos ejemplares de estos especímenes poéticos.


EL TREN DE LOS DÍAS

Yo también fui
Niño que jaló con un hilo
Algún vagón de tren
Cuyas ruedas giran y giran.

Qué bueno que así fue,
De algún lugar debí aprender
Y practicar esta habilidad
De jalar los días,
Como una sucesión de vagones
Que se desplazan
A lo ancho de cualquier paisaje.

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AMANTES ALEATORIOS

Una vez más regresa la selva,
La humedad con sus cantos avícolas
Y las cigarras inquietas
Hasta altas horas madrugadas.
Vuelve el calor
Pero esta vez
Con su amante la lluvia,
Dejando una sensación en el aire
De húmedos polvos absorbidos
Por al sábana enredada
En los tobillos y en las piernas
De los amantes de primavera.

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LA SÍLFIDE

Maldita sílfide dinosáurica
Proyectada en la pared,
Quítame esos ojos de encima:
¿Qué no ves qué me ves?
Navegas por la sombra de en frente
Como barca a la deriva.
O tal vez quizá,
¿No seré yo quien se hunde
mientras tú balanceas por ahí
donde la música te lleve
sobre el mar, indistinta?


AKS.