miércoles, 30 de septiembre de 2009

UN POEMA PARA EL VIVIR

El Esfínter Verbal o La Existencia

Qué hacerle hoy a estas palabras
Que no quieren salir.
Los dedos de mi mano
Buscan un hilo conductor
En el fondo de la garganta.
Quisiera tomarlo,
Aunque fuese sólo con las uñas
Y jalarlo hacia fuera.

Yacerían ahí
Las palabras
Desvisceradas desgastadas,
Onduladas sobre el suelo
Húmedo olor fétido.

Seguramente me acercaría
Para verlas mejor
Para olerlas mejor
Para comerlas –
Masticar cada sílaba
Diptongo y acento
Para morir intoxicado
De mi propio excremento verbal,
Que por nada del mundo
Puede ser digerido o expulsado.

La existencia es un control de esfínteres
Que no me ha resultado.

Septiembre 09. Mx
AKS

NUEVA LÍRICA ALEMANA: Primera Toma



Monumento al Holocausto y techo del Reichstag (BERLIN, Alemania. Verano 06.)

En la última semana un libro cayó en mis manos. Sucedió como muchas veces había ya sucedido: caminando por una librería retacada de libros usados, compré un libro por el puro impulso, para "leerlo después". Estoy hablando de El Sueño Tiene su Pared / Der Traum hat seine Wand: Nueva Lírica Alemana, una edición bilingüe castellano-alemán de poesía traducida y antologada por Elisabeth Siefer.

Unas horas después, por la noche de ese mismo día , había ya leído, releído y comparado más de 60 páginas en ambos idiomas. El libro me tocó a un nivel personal y abrió ante mi una nueva posibilidad, un nuevo horizonte de análisis, interpretación, autobúsqueda y, sobre todo, de cuestionamiento acerca de la posición del pueblo judío frente a al pueblo alemán.

Prometo profundizar más en esto y preparar algo más elaborado digno del trabajo de estos poetas, de las instituciones que apoyaron la publicación de este material y de la traductora.
Mientras tanto, los dejo con UN SOLO poema, de UNA SOLA estrofa. Este poema, para mi poco profundo entendimiento del desarrollo poético de Alemania, simboliza un eje central en la renovación de la poesía alemana a partir de Auschwitz.


WEIL ICH GESAGT HABE:

Hier stinkt's
wurden über meinem Kopf
einige Nachttöpfe entleert:
als Gegenbeweis.

de Günter Kunert
COMO HE DICHO:

aquí apesta
vaciaron encima de mi cabeza
algunas bacinicas:
como prueba de lo contrario.

TE PRESENTO A MIS DOS MITADES (Poema)

Las dos Fridas
FRIDA KAHLO (México)
Óleo sobre tela
173.5 x 173 cm
1935

Cualquier brisa
Es capaz de sacudirme,
Como lo hace con las hojas
Cuando avisan
Que una tormenta se avecina.

También como bandera
Que se estira con el viento,
Y se agita
Como las hojas se agitan
Y las ramas de estas hojas
Cuando se ve negro a estribor,
Y como yo me agito
Porque tú me agitas.
Agita-tat-ta.

Apuntan y disparan
Mis venas
Como eran los cañones
En las primeras guerras,
A punta de lanza
La condición sanguínea
Que debe ser exiliada.

Ya te salpiqué de sangre,
Unos chorritos
De mi pistolita de agua
Que apunta y dispara
Fsht-fsht-fsht.
Para maltratarte un poco
Con mis gotitas estúpidas
De la sangre de mi sangre
Para agitat-art-e otro tanto
Con mis misceláneos relatos
Que terminan untados en el aire,
Así,
Toscamente con las manos
Y también con cara de pendejo.

Recoge de tu brazo
Mis hilos de sangre,
Evapora y condensa
Para abrirme de tajo.

Mira,
Te presento a mis dos mitades,
Este soy yo,
Y este otro soy yo.
Lo único que las dividió
Fue un hilo filoso, de sangre.

Yom Kipur 09. Mx.
AKS

UN POEMA PARA LA NACIÓN...

Pequeña Noche Mexicana
DANIEL LEZAMA (México)
Óleo sobre lino
245 x 195 cm
2005

SUEÑO MEXICANO o LA PROPIA ONIRIA


Hoy por la mañana desperté
Y era de noche.

Emprendí el mismo camino,
El de todos los días,
El del sendero serpenteante
Por desiertos y valles,
Por bosques de maple y volcanes.

Hoy era de noche.

Todo el aire que reverbera
En esta cavidad que es la tierra
Fue pintado con una brocha
Bañado en pintura negra,
Un negro cuyo contenido aceitoso
Hace brillar a la luz de la luna.

Hoy en la mañana
Era de noche
Y la luna estaba llena
Y aquí, a mi alcance,
Trasladándose con sus estrellas
Alrededor de mi,
Como si fuera yo el importante.

Marchan y marchan
Mis huellas sobre el polvo,
Levantando cortinas
De terrestre diamantina
Que destellan en lo oscuro
De esta mañana
De noches cerradas.

Cargo en mi alforja
Las orejas de mi pueblo,
Que al contacto con la tierra
Se tornan silvestres.
Convenientes espinas
Despuntan por su dermis
De suelo al cielo,
Ahí, donde la última
Se desdobla en flor
Morada anaranjada.