La última semana me encargué de hacer espacio para un paréntesis mental de estas vacaciones que no debieron ser, así que tomé un autobús de la Ciudad de México a Tecpan de Galeana, en el estado de Guerrero. De ahí, abordamos un taxi que nos llevó un poco más por carretera. Cruzamos Tenexpa y cruzamos los kilómetros de palmeras y hierba que hay entre este último poblado y la laguna.
Bajamos del taxi y subimos a una lancha que nos transportó del embarcadero directo al estacionamiento para lanchas de la enramada de Don Miguelonche. Así se llega a la Isla de Pájaros, conocida vulgarmente como Playa Michigan a 110 Km del Puerto de Acapulco acurrucada entre una laguna, el océano pacífico y atravesada por la barra donde ambos se conectan.
Palmeras, hierbas, insectos de toda suerte, cangrejos de cualquier tamaño, cigüeñas, lagartijas de colores brillantes, olas impecables del Océano Pacífico.
Comida: camarones al mojo de ajo, a la diabla y empanizados; calamar, pescadillas, huevos a la ranchera, pescados, filetes y mucho Yoli.
Fue en este paréntesis mental que escribí este poema y esta pequeña narración, tan pequeña como una perla que pueda encontrarse dentro de una ostra.
Espero que disfruten y ojalá comenten.
AKS

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